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Capítulo I. Jamás Desaparecerá



De espaldas a él, puedo ver mi propia cara reflejada en el espejo. Mis ojos claros se clavan en la imagen frente a mí y me cuesta trabajo creer que es mi rostro el que veo. Mi cabello largo y ondulado, tan oscuro como la noche que nos envuelve, cae sobre mis pechos desnudos, escondiéndolos de la vista. De pie como estoy, puedo ver todo mi cuerpo: mi cintura estrecha, mis piernas largas, mis pies delgados; que a mí siempre me han parecido grandes pero que embonan perfecto con el resto de mi cuerpo.
Me quedo mirándome largo tiempo, como buscando algo que faltara en el retrato que estoy viendo. Y realmente hay algo que falta pues por más que la miro, lo único que veo en la imagen frente a mí, es una mujer vacía carente de ilusión y sentimientos.

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Prólogo



 
Miro de frente al ventanal que ilumina la sala, que ahora no es más que una enorme habitación vacía.
La luz del atardecer comienza a llenar los huecos de la casa con su luz amarillenta. Los destellos naranja inundan mis ojos y sigo mirando a través del cristal de la ventana. Me quedo ahí, estática, casi inmóvil. Mi mente se llena con recuerdos que me atormentan y sueños inconclusos que me asechan. Cierro los ojos y bajo la cabeza pero una lágrima atrevida sale de mis ojos y resbala por mi mejilla.
Hace calor, pero ni siquiera el grueso abrigo que llevo encima puede calentarme. Mis pantorrillas desnudas apenas sienten el calor que los rayos del sol destellan. Mi rostro ahora es una mueca de dolor. Abro los ojos e inspiro profundamente.

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Re-Lanzamiento



El próximo Viernes 14 de Marzo tienes una cita con Anna.


No te pierdas el re-lanzamiento de este diario blog aquí. 

Un beso.